Le daría cinco minutos antes de verme obligada a tragarme mi orgullo y mover ficha.Sabía que, si tenía que dar el paso yo, cabía la posibilidad de que me rechazara, pero no pensaba desaprovechar otra de aquellas oportunidades. Carpe diem, nena.
Vi con el rabillo del ojo que algo pasaba zumbando sobre mi cabeza, pero no le di demasiada importancia hasta que cierto cuerpo por el que había estado babeando lo atrapó justo antes de caer al suelo tras quedar suspendido en el aire con un estilo soberbio.O por lo menos antes de caer encima de mí.
No fue un aterrizaje demasiado duro,lo que me llevó a pensar que había sido intencionado,pero aun así me las arreglé para chillar como una niñita.Me até la parte superior del biquini mientras él se incorporaba como podía.
-Mi nombre es Louis,ya veo que salivas como un perro rabioso por saberlo, y no me van las novias, ni las relaciones, ni las flores, ni las llamadas telefónicas día sí y otro también.Si te mola el plan,creo que podríamos tener algo especial.
¿Y esa tentación de encuentro afortunado por el que había estado angustiándome durante toda esa preciosa tarde de verano?Menuda pérdida de tiempo.No había habido nasa en el otro extremo de aquella intensa mirada salvo un oportunista...ejem,rollo de verano.Que Dios me ayudase,o realineaba mi radar masculino hacia chicos que no fueran...ejem, penes andantes o acabaría metiendo me a monja.
-Y yo te diría el mío si realmente quisiera algo de ti además de esperar que te fueras al cuerno-contesté, al tiempo que me daba la vuelta y me ponía boca arriba, después de asegurarme de que no asomaba nada en el frente.
Sin embargo, ya se debiera a mi forma de darme la vuelta o la suya de dársela al asunto,su pierna se quedó pegada a mi cadera cuando me giraba y lo arrastré conmigo.Genial, lo tenía sentado a horcajadas sobre mí , y a pesar de que echaba chispas por los ojos, sentí que el corazón me retumbaba en el pecho como nunca antes lo había hecho.
Me sonrió.En realidad se acercaba más a un gesto burlón, un gesto cargado de chulería. También resultaba un poco sexy, y más que podría haberlo sido si no hubiera decidido de antemano que no iba a caer en la trampa de aquel chico.
-Me pregunta cuánto tardaría en llevarte a la cama-dijo, mientras me recorría con la mirada hasta el ombligo-.Aunque en realidad preferiría un aquí te pillo aquí te mato.
Acababa de destruir lo que quedara de mis fantasías románticas sobre la galantería masculina y el amor a primera vista.Jamás admitiría en voz alta que era una romántica-uno de los muchos secretos que me guardaba para mí-,pero se trataba de un ideal especial, y un solo chico se había llevado el último pedacito al que me aferraba.
Intentar apartarlo fue como intentar mover un tanque.Me quité las gafas de sol para que pudiese ver mi mirada asesina.
-¿Lo dices porque para eso sería necesario que una mujer real, de carne y hueso, y no una imaginaria o de las que se inflan, quisiera acostarse contigo?
Se echo a reír, como si hubiese dicho algo graciosísimo.
-No, el suministro de chicas no supone un problema.Si son ellas las que llaman a mi puerta,¿por qué voy a molestarme en hacer yo todo el trabajo?
El regusto amargo de mi boca podría deberse a que estaba apunto de vomitar.
-Eres un cerdo- le espeté, y volví a empujarlo.Con más fuerza, tanta que le di un palmetazo en el pecho, pero fue como si lo hubiera acariciado una ráfaga de viento.
*Vale,se que algunas no sabréis algunas palabras, como por ejemplo CARPE DIEM es latín su significado es "aprovecha el momento" no os cortéis por preguntar ;) gracias por leer esta novela, os quiero mis imaginers*
miércoles, 28 de agosto de 2013
3
Volví junto a la mesa del merendero, donde la nueva incorporación a la familia, algo peluda, seguía sonriendo entre jadeos.De hecho,era tan nueva que todavía no tenía nombre.
-Tú sí que eres buen chico-dije,y me arrodillé junto a él, que descansaba a la sombra de la mesa-.Ya que sois del mismo género,aunque me llaman más lo de tu especie en muchos aspectos ¿tienes alguna sugerencia acerca de cómo conseguir a ese chico?-le pregunté,poniéndole un poco más de agua en el cuenco mientras miraba cómo Louis atrapaba un balón en el aire.
El tipo jugaba al mejor fútbol de playa que había tenido el placer de contemplar hasta el momento.
Mi amigo peludo me dedicó unos cuantos lametones en el brazo antes de darme un golpecito en la pierna con su hocico húmedo.Puede que hubiera querido interpretar aquel gesto como un empujoncito de ánimo,pero,cuando sus ojos perrunos se volvieron hacia Louis y su sonrisa perruna se ensanchó,me eché a reír.
-sí,sí.Ya sé que es el mundo de las mujeres y todo eso,pero hay cosas para las que todavía soy un poco antigua-dije,rascándole detrás de las orejas-.Como que es el chico quien tiene que acercarse a la chica.No vayas a chivarte ahora al movimiento feminista o ya puedes olvidarte del bistec de esta noche.
Le di unas palmaditas cariñosas en la cabeza cuando confirmó su voto de silencio con un breve ladrido y luego regresé a mi toalla,observando discretamente a Louis mientras lanzaba el balón a otro.Si incorporarse,estirarse y reajustarse el bañador no funcionaba, y puesto que quedaba menos de una hora para la cena, tendría que recurrir a medidas más desesperadas y drásticas.Era tozuda y era idiota, y después de esperar durante tanto tiempo a que se acercara a mí, no iba a rendirme.La palabra rendición no existía en mi diccionario.
Me estiré en la toalla, boca abajo, y me desate el lazo del biquini.En mi experiencia como chica de diecisiete años,siete de los cuales con pecho suficiente para necesitar sujetador,deshacer ese pequeño nudo en medio de la espalda tenía un noventa y cinco por ciento de posibilidades de éxito de atraer a cualquier varón den un radio de cinco toallas de playa.Era posible que Louis se encontrara a seis toallas y media,pero era todo lo que me que quedaba.El último truco que guardaba en mi chistera.
Utilicé el vestido de reposacabezas y fingí concentrar toda mi atención en que no me quedaran marcas del biquini,pero,al echar un rápido vistazo a mi alrededor, no había ojos masculinos en cinco toallas a la redondea que no estuvieran dirigidos en mi dirección.Salvo los suyos.
Incluso oí algunos silbidos lanzados por parte de sus compañeros de juego, a los que hice oídos sordos, pero ni aun así se inmutó.Una amiga mía de mi antigua escuela me había dicho que si llegaba el día en que los objetivos masculinos en quienes habíamos puesto el ojo no acudían junto a nosotras en rebaño tras ese último intento desesperado, era el momento de avisar al Vaticano:solo quedaba pedir un milagro.
Que me pusieran en contacto con Roma, porque el milagro que estaba obrándose ante mis ojos: el único chico que quería que se fijara en mí era el único que no lo hacía.Malditos fueran la providencia y los huracanes anímicos.
martes, 27 de agosto de 2013
2
Nunca estaba segura de si quien se hallaba al otro extremo de aquella mirada lo sentía con la misma intensidad que yo,así que cuando el príncipe rojo pasión se dio media vuelta para placar a alguien contra la arena,supe que corría el riesgo de que pensara que yo era una de esas chicas expertas en el arte de cazar chicos guapos ocupados en sus propios asuntos.No me importaba,no estaba dispuesta a dejar escapar otro de esos momentos.La vida era corta y,durante gran parte de la mía,había sido firme partidaria de aprovechar la ocasión cuando se presentaba.
Entonces volvió a detenerse,como si mis ojos lo hubieran clavado al suelo,y esta vez no se trató de un vistazo de pasada,sino de un parón de 5 segundos,en el que acabó con la misma mirada pasmada que yo.El chico había empezado a curvar los labios en una sonrisa cuando una balón lo alcanzó en un lado de la cara.Fue uno de esos momentos que se ven en las películas:un chico mira a una chica con los ojos abiertos como platos,ajeno a todo lo que lo rodea,y de pronto acaba con los cordones de un balón grabados en la frente.
-¡Deja de comértela con los ojos, Louis!-dijo el chico que se lo había lanzado-Está demasiado buena, incluso para ti.Además, es probable que sepa leer, porque lleva un libro,así que es lo bastante lista para saber que debe evitar a tipos como tú.
Me puse las gafas al ver que el chico del encuentro afortunado salía corriendo detrás del bromista, que no levantaba dos palmos del suelo, y volví a enfrascarme en el libro que tenía abierto delante de mí.Había visto la atracción en sus ojos;eso y más.Lo que tardara en acercarse dependía solo de la calma con que quisiera tomarse las cosas.Yo tenía todo el día.
Era lo que me decía para tranquilizarme, mientras él se echaba al otro chico al hombro, corría hacia el lago y le hacía ahogadillas hasta que su víctima se puso a chillar, muerto de risa.Volví a repetírmelo cuando salieron del agua dando trompricones y regresó junto al grupo que jugaba al fútbol para continuar donde lo había dejado,como si tal cosa.
Intenté distraerme con el libro, pero,al darme cuenta de que había leído el mismo párrafo seis veces, me di por vencida.Todavía no había vuelto a mirarme, como si fuera invisible.
Una hora después estábamos en las mismas,así que decidí tomar cartas en el asunto.Si él no iba a venir detrás de mí y yo no tenía intención de ir detrás de él, no me quedaba otra que obligarlo.Había llegado a la conclusión de que los chicos eran criaturas bastante simples,al menos en cuanto a instintos básicos-en cuestiones de mente, corazón y alma los entendía tanto como la termodinámica- y puesto que instinto básico era una forma bonita de llamar a las hormonas fuera de control, decidí utilizar la superabundancia de testosterona en mi provecho.
Abrí la bolsa de la playa, saqué la botella de un litro de agua y me incorporé, con movimientos lentos y calculados.O al menos sin parecer ridícula.Sus ojos no estaban puestos en mí mientras me recolocaba el biquini con disimulo, aunque sí los de otros.Buena señal, estaba haciéndolo bien;aunque si él no se enteraba de la señal no era tan buena, ya que había puesto en marcha toda aquella pantomima para él.
Me quité el pasador de modo que la melena cayera sobre la espalada y me la ahuequé,para rematar la jugada.Prácticamente me puse a maldecir entre dientes cuando eché otro vistazo.Nada.Pero¿qué tiene una que hacer para llamar la atención de un chico?
lunes, 26 de agosto de 2013
1
Los veranos me convertían en una idiota. Por eso me alegraba de que ese casi se hubiera acabado.
Desde la pubertad,todos los años,desde mediados de junio a principios de septiembre, había dado por hecho que iba a conocer al equivalente real del príncipe azul.Llamadme antigua,llamadme romántica emperimentada,incluso podríasis llamarme loca,pero tanto una cosa como la otra,el resultado final era el mismo:era una idiota.Hasta la fecha,no había encontrado un solo chico que le llegase siquiera a la suela de los zapatos a al príncipe azul;aunque tampoco me sorprendia, ya que cada vez estaba más segura de que loas chicos eran una especie de grano en el culo.Pero aquí, trabajándome el bronceado en la playa del lago Sapphire,a solo un par de semanas fe empezar el último curso en un instituto nuevo, acababa de encontrar a un príncipe rojo pasión.
Había llegado con un grupo de chicos que jugaban a pasarse un balón de fútbol americano,y ejemplares como ese confirmaban que alguna clase de mano divina había estado dirigiendobel universo,porque era imposible que existiera proceso de selección natural capaz de crear algo como él.Aquello tenía que ser obra de un dios.Era un poco más alto que yo, ancho de espaldas y teía esos iris de contorno oscuro más bien gris y pestañas negras con el poder de anular las mejores intenciones de cualquier chica.Vamos,que era justo mi tipo,para entendernoa.Y el de cualquier mujer del hemisferio norte.
Ni siquiera mi granizado de frambuesa azul podía competir con él por mi atención.No sabía su nombre, ni si tenía novia,ni si quería tenerla,pero si que me había metido en un problema.
Aunque no supe que el problema era tan grave hasta que dejó de ragatear, placar y esprintar y se vovió hacia donde estaba yo.
La mirada fue infinitamente más larga que la que hubiera intercambiado con un extraño,pero lo que me transmitió esa brevísima comunicación me llego muy dentro y dejó que una parte de aquel desconocido se abriera camino hacia mi interior.No era la primera vez que experimentaba algo asi,un mero contacto visualvcon alguien anónimo me pedía que le prestara atención y lo siguiera.
Hasta el momento,nunca lo había hecho,pero la ultima vez que había deaprobechado uno de esos momentos había sido en un restaurante al que había ido con mi familia.El chico en cuestión dejó la pizza en la mesa, nos deseó buen provecho y, a continuación , justo cuando se iba, me guiño un ojo. El corazón empezó a latirme con fuerza,se me embotó en la cabeza y sentí una profunda angustia al ver que se daba la vuelta y se iba, como si estuviéramos unidos por una cuerda.Había dejado pasar cuatro de aquellos huracánes anímicos, pero había echo un pacto sumamente sagrado conmigo misma sugún el cual no vovería a echar a perder un quinto del mismo modo.
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