martes, 3 de septiembre de 2013

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-nunca e defendido lo contrario-contestó.Levantó las manos en un gesto de rendición cuando volví a intentar quitármelo de encima-.También sabía que no dejarías de mirarme hasta que conocieras la cruda realidad.Así que considérate avisada.Puede que no sea de los que estudien en la playa-añadió, mirando de reojo el libro que tenía abierto-, pero soy lo bastante listo para saber que chicas como tu no deberían juntarse con tipos como yo.Así que mantente alejada. Mi mirada asesina había pasado a ser fulminante. -Eso dejará de ser un problema en cuanto me sueltes-dije, y esperé a que se moviera.Lo hizo, aunque sin borrar aquella sonrisita burlona.Odiaba esas sonrisitas-.Y tú puedes considerarte avisado de que estas invadiendo propiedad privada.- Agarré mi toalla rosa a modo de explicación cuando oí unos ladridos a mi espalda;sabía que ese chucho era mi alma gemela-.Y de que tengas cuidado con el pero.-Lo miré con desprecio cuando se incorporo de rodillas a mi lado, todavía a horcajadas-.Ya puedes irte. Aquello borró la sonrisilla de su rostro. -¿Qué?-preguntó.El gorro de color gris oscuro se le bajó un poco al arrugar la frente. Además,¿qué tipo de persona lleva un gorro de punto en la playa con el calor que hacía?Los perturbadores mentales de los que debía mantenerme alejada,ese tipo. -que te largues-insistí,despidiéndolo con la mano-.No voy a seguir desperdiciando los últimos y valiosos minutos de esta preciosa tarde de verano contigo.Gracias por regalarme la vista, pero ya veo que no hay mucho más donde rascar.Ah,por cierto, tu culo no impresiona tanto de cerca como de lejos. No llegué a poder reprocharme aquel último arrebato de incontinencia verbal,porque se quedó boquiabierto unos instante.Justo la reacción que había estado buscando. -Las chicas habláis un idioma que nunca entenderé jamás, pero¿estás diciendo lo que creo que estás diciendo? -Si implica que te levantes y te apartes del sol y de mi vida lo que queda de eternidad,entonces estamos en la misma onda-contesté, y me deslicé por la toalla para que el sol volviera a darme en la cara mientras trataba de disimular no era justo de lo que trataban los pensamientos sucios.De no ser por las pintas que llevaba y su carácter, podía haberse clasificado pasmosamente perfecto. Y pasmosamente alejado de mi tipo.Tuve que recordármelo.Y también convencerme de ello. Seguía mirándome con el entrecejo fruncido,como si intentara resolver el más difícil acertijo. -¿A qué viene esa cara de pasmarote?-pregunté. -A que todavía no he conocido a la chica que me dé con la puerta en las narices-contestó, mientras me estudiaba con una expresión nueva. -Siento mucho echar por tierra tu exquisita desconsideración con las mujeres,pero me parece que aquí no tengo nada más que hacer. Me incorporé y metí el libro en la bolsa. -¿De qué raza es el perro?- y su voz había abandonado los tonos graves. Lo observé de reojo mientras recogía a toda prisa mis cosas de playa,tratando de decidir si hablaba en serio o no.