domingo, 22 de septiembre de 2013

9

Las premoniciones que hubiera tenido acerca de Louis y los consiguientes quebraderos de cabeza se desvanecieron en el aire al instante.Solo quería levantarme y ponerme a bailar de lo feliz y contenta que estaba.
 sin embargo,en nombre de todas las mujeres,todavía me quedaba algo de dignidad,y no iba a ponérselo fácil.
 -¿Dónde crees que queda el fin del mundo'-dije,mientras me incorporaba de lado.
 Louis sacudió la cabeza y ahogó una risita.
 -Te gusta hacerte de rogar¿eh,Marta?
 -No,Louis-contesté.Me subí las gafas y me las coloqué en la cabeza-.Por mucho que ruegues,no hay nada que hacer.
 Una mentira descarada, pero no hacía falta que el lo supiera.
 -¡Louis!-gritó de nuevo el tío Paul,esta vez con pinta de estar un poquitín cabreado-. ¡Te quiero aquí ya!
 Louis se puso tenso y la sonrisa vaciló.
 -¡Voy!-contestó,volviendo la cabeza antes de acercarse a mí a grandes zancadas.Se arrodilló a mi lado y me miró fijamente a los ojos.-.¿El número?
 -No.
 Estaba tan cerca de rendirme que, si me lo pedía otra vez, sabía que cedería.
 -¿Por qué?
 -Porque si lo quieres tendrás que esforzarte más, porque de momento la cosa a sido demasiado lamentable-dije,mientras una vocecita interior preguntaba qué narices estaba haciendo.
  A primera vista,aquella clase de chicos reunía todo tipo de inconvenientes,pero había algo más,algo que había intuido en ese fugaz instante de vulnerabilidad que me había atrapado.
 Se inclinó tanto sobre mí que su nariz casi rozó la mía, y preguntó:
 -¿Cuánto más tengo que esforzarme?
 Inspiré hondo y recé para que no diera la impresión de que estaba hiperventilando cuando le respondiera.
 -Utiliza la cabeza, ya que has dejado claro que no la usas para estudiar.
 Esperó unos segundos,tal vez con la esperanza  de que me retractara del rollo de hacerse de rogar.Apreté los labios con fuerza.
 -Ya se me ocurrirá algo bueno-dijo al fin, mientras volvía a colocar las gafas sobre la nariz-.Buenísimo.
 -Si se te ocurre algo tan bueno -contesté,contenta de que mis ojos quedaran ocultos y Louis no pudiera ver que me hacían chiribitas-,no solo te daré mi número,incluso dejaré que me invites a salir.
 Sentí que empezaba a aflorar esa parte desinhibida de mí que intentaba reprimir con todas mis fuerzas.la parte de mí sobre cuya maldad,depravación,insensatez.etcétera,etcétera,intentaba convencerme, pero también la parte de mí que no me daba la sensación de nadar contracorriente cuando me enfrentaba a ella.
 -¿Qué te hace pensar que quiero salir contigo?
 Nunca había visto a un adolescente ponerse tan serio.
 Maldije para mis adentros,con ganas de soltar una sarta de improperios mientras Louis continuaba con la misma expresión.Estaba a punto de contestar que <nada>, o coger la toalla y la bolsa y largarme de allí con el rabo entre las piernas,cuando una sonrisa se dibujó en su rostro.