martes, 27 de agosto de 2013
2
Nunca estaba segura de si quien se hallaba al otro extremo de aquella mirada lo sentía con la misma intensidad que yo,así que cuando el príncipe rojo pasión se dio media vuelta para placar a alguien contra la arena,supe que corría el riesgo de que pensara que yo era una de esas chicas expertas en el arte de cazar chicos guapos ocupados en sus propios asuntos.No me importaba,no estaba dispuesta a dejar escapar otro de esos momentos.La vida era corta y,durante gran parte de la mía,había sido firme partidaria de aprovechar la ocasión cuando se presentaba.
Entonces volvió a detenerse,como si mis ojos lo hubieran clavado al suelo,y esta vez no se trató de un vistazo de pasada,sino de un parón de 5 segundos,en el que acabó con la misma mirada pasmada que yo.El chico había empezado a curvar los labios en una sonrisa cuando una balón lo alcanzó en un lado de la cara.Fue uno de esos momentos que se ven en las películas:un chico mira a una chica con los ojos abiertos como platos,ajeno a todo lo que lo rodea,y de pronto acaba con los cordones de un balón grabados en la frente.
-¡Deja de comértela con los ojos, Louis!-dijo el chico que se lo había lanzado-Está demasiado buena, incluso para ti.Además, es probable que sepa leer, porque lleva un libro,así que es lo bastante lista para saber que debe evitar a tipos como tú.
Me puse las gafas al ver que el chico del encuentro afortunado salía corriendo detrás del bromista, que no levantaba dos palmos del suelo, y volví a enfrascarme en el libro que tenía abierto delante de mí.Había visto la atracción en sus ojos;eso y más.Lo que tardara en acercarse dependía solo de la calma con que quisiera tomarse las cosas.Yo tenía todo el día.
Era lo que me decía para tranquilizarme, mientras él se echaba al otro chico al hombro, corría hacia el lago y le hacía ahogadillas hasta que su víctima se puso a chillar, muerto de risa.Volví a repetírmelo cuando salieron del agua dando trompricones y regresó junto al grupo que jugaba al fútbol para continuar donde lo había dejado,como si tal cosa.
Intenté distraerme con el libro, pero,al darme cuenta de que había leído el mismo párrafo seis veces, me di por vencida.Todavía no había vuelto a mirarme, como si fuera invisible.
Una hora después estábamos en las mismas,así que decidí tomar cartas en el asunto.Si él no iba a venir detrás de mí y yo no tenía intención de ir detrás de él, no me quedaba otra que obligarlo.Había llegado a la conclusión de que los chicos eran criaturas bastante simples,al menos en cuanto a instintos básicos-en cuestiones de mente, corazón y alma los entendía tanto como la termodinámica- y puesto que instinto básico era una forma bonita de llamar a las hormonas fuera de control, decidí utilizar la superabundancia de testosterona en mi provecho.
Abrí la bolsa de la playa, saqué la botella de un litro de agua y me incorporé, con movimientos lentos y calculados.O al menos sin parecer ridícula.Sus ojos no estaban puestos en mí mientras me recolocaba el biquini con disimulo, aunque sí los de otros.Buena señal, estaba haciéndolo bien;aunque si él no se enteraba de la señal no era tan buena, ya que había puesto en marcha toda aquella pantomima para él.
Me quité el pasador de modo que la melena cayera sobre la espalada y me la ahuequé,para rematar la jugada.Prácticamente me puse a maldecir entre dientes cuando eché otro vistazo.Nada.Pero¿qué tiene una que hacer para llamar la atención de un chico?
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