Las premoniciones que hubiera tenido acerca de Louis y los consiguientes quebraderos de cabeza se desvanecieron en el aire al instante.Solo quería levantarme y ponerme a bailar de lo feliz y contenta que estaba.
sin embargo,en nombre de todas las mujeres,todavía me quedaba algo de dignidad,y no iba a ponérselo fácil.
-¿Dónde crees que queda el fin del mundo'-dije,mientras me incorporaba de lado.
Louis sacudió la cabeza y ahogó una risita.
-Te gusta hacerte de rogar¿eh,Marta?
-No,Louis-contesté.Me subí las gafas y me las coloqué en la cabeza-.Por mucho que ruegues,no hay nada que hacer.
Una mentira descarada, pero no hacía falta que el lo supiera.
-¡Louis!-gritó de nuevo el tío Paul,esta vez con pinta de estar un poquitín cabreado-. ¡Te quiero aquí ya!
Louis se puso tenso y la sonrisa vaciló.
-¡Voy!-contestó,volviendo la cabeza antes de acercarse a mí a grandes zancadas.Se arrodilló a mi lado y me miró fijamente a los ojos.-.¿El número?
-No.
Estaba tan cerca de rendirme que, si me lo pedía otra vez, sabía que cedería.
-¿Por qué?
-Porque si lo quieres tendrás que esforzarte más, porque de momento la cosa a sido demasiado lamentable-dije,mientras una vocecita interior preguntaba qué narices estaba haciendo.
A primera vista,aquella clase de chicos reunía todo tipo de inconvenientes,pero había algo más,algo que había intuido en ese fugaz instante de vulnerabilidad que me había atrapado.
Se inclinó tanto sobre mí que su nariz casi rozó la mía, y preguntó:
-¿Cuánto más tengo que esforzarme?
Inspiré hondo y recé para que no diera la impresión de que estaba hiperventilando cuando le respondiera.
-Utiliza la cabeza, ya que has dejado claro que no la usas para estudiar.
Esperó unos segundos,tal vez con la esperanza de que me retractara del rollo de hacerse de rogar.Apreté los labios con fuerza.
-Ya se me ocurrirá algo bueno-dijo al fin, mientras volvía a colocar las gafas sobre la nariz-.Buenísimo.
-Si se te ocurre algo tan bueno -contesté,contenta de que mis ojos quedaran ocultos y Louis no pudiera ver que me hacían chiribitas-,no solo te daré mi número,incluso dejaré que me invites a salir.
Sentí que empezaba a aflorar esa parte desinhibida de mí que intentaba reprimir con todas mis fuerzas.la parte de mí sobre cuya maldad,depravación,insensatez.etcétera,etcétera,intentaba convencerme, pero también la parte de mí que no me daba la sensación de nadar contracorriente cuando me enfrentaba a ella.
-¿Qué te hace pensar que quiero salir contigo?
Nunca había visto a un adolescente ponerse tan serio.
Maldije para mis adentros,con ganas de soltar una sarta de improperios mientras Louis continuaba con la misma expresión.Estaba a punto de contestar que <nada>, o coger la toalla y la bolsa y largarme de allí con el rabo entre las piernas,cuando una sonrisa se dibujó en su rostro.
domingo, 22 de septiembre de 2013
martes, 10 de septiembre de 2013
8
Estaba acabando de darle un último y largo sorbo a mi granizado de frambuesa azul cuando vi que Louis me dirigía una mirada demasiado profunda para un chico de carácter superficial.
-Hay más cosas a las que estar atado que a una chica.De hecho, diría que estoy atado a casi todo menos a una mujer.
Vale, no esperaba un momento de vulnerabilidad de un chico para quien una buena primera cita seguramente incluía una visita al asiento trasero de su coche.
-¿Te importaría explicarte?-pregunté, y deje el vaso vacío en la arena.
-No, pero gracias por el interés-contestó,con la mirada perdida en el lago.
-¡Louis!-gritó alguien a lo lejos.
El chico se volvió hacia la persona que lo llamaba,un hombre de una mediana edad al que,siendo benévola,podría considerársele corpulento y,siendo honesta,sumamente obeso,y lo saludó con la mano.
-Voy,tío Paul.
-¿Ese es tu tío?-pregunté,mientras miraba al uno y al otro,incapaz de encontrar algún parecido entre ellos aparte de el género.
Louis asintió con la cabeza.
-El tío Paul.
-¿Y esos son tus primos?
Una vez más,repasé al puñado de chicos cuyas edades se comprendían entre las de niños de preescolar y estudiantes de instituto,y no encontré ningún rasgo común que pudiera emparentar unos con otros.
Louis volvió a asentir con la cabeza y se levantó de un salto.
-¿Son todos de madres distintas?-pregunté,medio en broma.
Sentí su risa hasta en las puntas de los pies.
-Puede que no vayas tan desencaminada.
Aceptando que el final estaba cerca,decidí cortar por lo sano.
-Bueno,a sido un...-Busqué la palabra más adecuada,aunque no la encontré-conocerte,Louis-dije,y vi que mi elección le hacía ladear esa sonrisita suya-,Que te vaya bien.
-Lo mismo digo...-contestó, y acto seguido frunció el entrecejo y me miró como si esperara algo.
-Marta-le eché una mano,sin saber muy bien por qué.
Había pronunciado mi nombre en millones de ocasiones y maneras distintas,pero compartirlo con él me pareció algo extrañamente íntimo.
-Marta-repitió,como si saboreara la palabra en su boca.
Me dirigió una nueva sonrisa ladeada y echó a andar hacia el grupo de chico,que estaban apunto de abandonar la playa.
-Por dios,Marta-dije para mí,y me dejé caer en la toalla-,¿en qué estabas pensando?te as librado de un buen quebradero de cabeza.
Mientras pronunciaba aquellas palabras,con toda la convicción de la que era capaz, mis ojos no conseguían apartarse de Louis,que se alejaba por la playa con paso tranquilo,haciendo girar el balón entre sus dedos.
De pronto se detuvo,se dio la vuelta y la sonrisita reapareció en cuanto vio que lo miraba.
-Bueno,Marta-gritó, y se puso el balón bajo el brazo-,¿hasta dónde quieres que llegue antes de darme tu número de teléfono?
lunes, 9 de septiembre de 2013
7
-Y, ya que estoy en racha, déjame adivinar cuál será su reacción.-Se dio unos golpecitos en la barbilla y levantó la vista hacia el cielo-.Te dirán que no quieren saber nada de él y que lo devuelvas al sitio donde lo encontraste.
Solté un bufido.
-Seguramente-admití, mientras trataba de encontrar una réplica que convenciera a mis padres.Sabía que tenía a mi padre en el bote, pero mi madre era otra historia, y mi padre había aprendido hacía años que, en cuanto a la educación de sus hijos,más le valía viajar en el mismo bote que ella.
-Entonces,¿por qué lo has echo?-preguntó, sin dejar de mirar al perro, como si se tratara de un rompecabezas-.Porque no me parece el tipo de chica que se rebelan contra lo que dicen sus padres.
-No,no lo soy-contesté-.Pero hace poco hemos cambiado drásticamente de vida y no he sido capaz de renunciar a esto.
Llevaba adoptando y rehabilitando perros los últimos tres años.No había empleado o voluntario de las perreras de los alrededores que no me conociera por nombre y apellido.puede que se tratara de la buena acción que más me llenaba,pero desde luego no era la única en la que me había implicado.
En mi última escuela,había sido la presidenta del Grupo Verde, había supervisado la campaña de juguetes para niños necesitados durante tres años consecutivos,trabajaba de voluntaria todas las semanas dando clases particulares en horario extraescolar para niños de la escuela de enseñanza primaria del barrio y era la punta de lanza de un concurso de pasteles trimestral cuyas ganancias iban destinadas a las familias de los militares de la zona cuyos seres queridos estaban destinados al extranjero.Estaba a punto de empezar el último curso en un instituto nuevo y no sabía qué esperar,si es que podía esperar algo.¿Habría grupos extraescolares dedicados a las actividades a las que estaba acostumbrada?Y,de ser así,¿aceptarían sin más a una recién llegada de una escuela privada?
-¿?¿?-repitió-.De acuerdo, confieso que me ha picado la curiosidad cuando me has rechazado, pero ahora que sé que lo de adoptar perros es un vició,me enamorado perdidamente.-Me sonrió,y juro que sentí que el estómago me daba un vuelco-.Bueno,¿y cuál es ese gran cambio de vida que tiene tan agobiada a una chica preciosa de ojos azules?
Me volví a poner las gafas de sol, por principio.Si iba a arreglárselas para ser condescendiente con mis ojos, se quedaría con las ganas de verlos.
-Hemos vendido la casa en la que crecí y nos hemos mudado a la del lago-contesté,con toda la despreocupación que pude-,y donde vivimos ahora tienen las normas más absurdas y restrictivas que existen,por lo que, evidentemente, esos idiotas no permiten llevar a los perros sin correa,¿vale?-Me enfadaba solo con pensarlo,y no podía dejar de gesticular con las manos-.No tenemos caseta de perro,no puedo meterlo en casa porque mi padre es alérgico y,si intentas ponerle una correa a ese pobre animal,se transforma en el demonio de Tasmania.-El perro seguía vigilando a Louis con recelo-.Es como la idea de estar atado a algo lo pusiera fuera de sí.
-Conozco esa sensación-aseguró Louis,mal tiempo que lo miraba con otros ojos.¿Camaradería, quizá?.
-Sí,sí-dije,alargando la mano hacia el granizado derretido-,ya me has lanzado el discursito ese de que no eres de los que se dejan atar por novias y cosas por el estilo,no hace falta que me lo repitas.
6
Acababa de pasar de prácticamente montarme en la playa a una conversación informal.
-Es una mezcla de varias razas-contesté,con cierta preocupación,sin dejar de mirarlo para ver si se trataba de otra trampa.
-Entonces es un chucho.
-No-dije,y me volví hacia la bola de pelo que seguía enseñándole los dientes a Louis-.Es perfecto-añadí.
-Vaya, es el mejor intento que he oído hasta la fecha de que algo parezca menos cutre de lo que es en realidad-dijo, mientras hacía girar el balón sobre su dedo.
-No,es mi modo de ver las cosa por lo que realmente son-repliqué,convencida de que había más a la defensiva de lo que pretendía-.Para que lo sepas, sus dueños anteriores golpearon,patearon,mataron de hambre y prendieron fuego a esa antes de dejarlo en la perrera por haber tenido el valor de devorar un sándwich de atún que nadie vigilaba.Hoy iban a sacrificar a esa solo por haber tenido mala suerte en la vida y sacar la pajita más corta.
louis se volvió hacia el perro.
-¿Es el primer día que lo tienes?-preguntó, y puso mala cara-De todos los perros que podrías haber cogido,has cogido al mas birrioso que e visto en toda mi vida.
-No iba a dejar que lo mataran solo por que un gusano lo dejara en ese estado,¿no crees?-contesté,haciendo una mueca al pensar en lo que dirían mis padres-.Bueno,miralo.Los humanos lo han tratado de la peor forma posible y ahora mismo lo único en lo que piensa es en protegerme.¿Cómo no iba a salvarlo?
-Porque es el perro más feo que he visto en toda mi vida-dijo Louis-.Le falta de todo menos pelo,y no pienso acercarme,porque me temo que me arrancaría los huevos,pero estoy bastante seguro de que ese olor apestoso viene de él.A no ser que...
Se inclinó sobre mí y me retiró el pelo hacia atrás al tiempo que pegaba su nariz a mi cuello.Mi reacción instantánea habría sido estremecerme.Ese chico sabía lo que hacía, y que el mínimo roze de sus dedos sobre las zonas correctas de la piel o un aliento cálido y húmedo sobre el lugar correcto del cuello era prácticamente capaz de desbaratar incluso la más noble de las intenciones de una chica, pero reprimí el escalofrío.No iba a ser de las que se derretían en su presencia.El tipo no necesitaba que siguieran alimentando su ya de por sí desmesurado ego.
-No,por aquí solo huelo a dulzura e inocencia-susurró junto a mi cuello.esbozo una sonrisita burlona,muy consciente de lo que hacía él y de lo que trataba de no hacer yo-.Te aconsejo que pases a ese saco de pulgas por un tren de lavado de perros varias veces.-El perro empezó a ladrar al ver que se acercaba tanto a mí, y Louis se echó a reír, pero volvió a apartarse-¿Qué dijeron tus padres cuando llevaste a Cujo a casa?
Esta vez hice una nueva mueca.
-Aaah,ya,a ver si lo adivino.No saben que su preciosa hija ha actuado a sus espaldas y ha metido en su vida a ese animal de pasado cuestionable.
La mueca se acentuó al oír cómo sonaba lo que yo esperaba poder edulcorar un poco.
martes, 3 de septiembre de 2013
5
-nunca e defendido lo contrario-contestó.Levantó las manos en un gesto de rendición cuando volví a intentar quitármelo de encima-.También sabía que no dejarías de mirarme hasta que conocieras la cruda realidad.Así que considérate avisada.Puede que no sea de los que estudien en la playa-añadió, mirando de reojo el libro que tenía abierto-, pero soy lo bastante listo para saber que chicas como tu no deberían juntarse con tipos como yo.Así que mantente alejada.
Mi mirada asesina había pasado a ser fulminante.
-Eso dejará de ser un problema en cuanto me sueltes-dije, y esperé a que se moviera.Lo hizo, aunque sin borrar aquella sonrisita burlona.Odiaba esas sonrisitas-.Y tú puedes considerarte avisado de que estas invadiendo propiedad privada.- Agarré mi toalla rosa a modo de explicación cuando oí unos ladridos a mi espalda;sabía que ese chucho era mi alma gemela-.Y de que tengas cuidado con el pero.-Lo miré con desprecio cuando se incorporo de rodillas a mi lado, todavía a horcajadas-.Ya puedes irte.
Aquello borró la sonrisilla de su rostro.
-¿Qué?-preguntó.El gorro de color gris oscuro se le bajó un poco al arrugar la frente.
Además,¿qué tipo de persona lleva un gorro de punto en la playa con el calor que hacía?Los perturbadores mentales de los que debía mantenerme alejada,ese tipo.
-que te largues-insistí,despidiéndolo con la mano-.No voy a seguir desperdiciando los últimos y valiosos minutos de esta preciosa tarde de verano contigo.Gracias por regalarme la vista, pero ya veo que no hay mucho más donde rascar.Ah,por cierto, tu culo no impresiona tanto de cerca como de lejos.
No llegué a poder reprocharme aquel último arrebato de incontinencia verbal,porque se quedó boquiabierto unos instante.Justo la reacción que había estado buscando.
-Las chicas habláis un idioma que nunca entenderé jamás, pero¿estás diciendo lo que creo que estás diciendo?
-Si implica que te levantes y te apartes del sol y de mi vida lo que queda de eternidad,entonces estamos en la misma onda-contesté, y me deslicé por la toalla para que el sol volviera a darme en la cara mientras trataba de disimular no era justo de lo que trataban los pensamientos sucios.De no ser por las pintas que llevaba y su carácter, podía haberse clasificado pasmosamente perfecto.
Y pasmosamente alejado de mi tipo.Tuve que recordármelo.Y también convencerme de ello.
Seguía mirándome con el entrecejo fruncido,como si intentara resolver el más difícil acertijo.
-¿A qué viene esa cara de pasmarote?-pregunté.
-A que todavía no he conocido a la chica que me dé con la puerta en las narices-contestó, mientras me estudiaba con una expresión nueva.
-Siento mucho echar por tierra tu exquisita desconsideración con las mujeres,pero me parece que aquí no tengo nada más que hacer.
Me incorporé y metí el libro en la bolsa.
-¿De qué raza es el perro?- y su voz había abandonado los tonos graves.
Lo observé de reojo mientras recogía a toda prisa mis cosas de playa,tratando de decidir si hablaba en serio o no.
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