martes, 10 de septiembre de 2013
8
Estaba acabando de darle un último y largo sorbo a mi granizado de frambuesa azul cuando vi que Louis me dirigía una mirada demasiado profunda para un chico de carácter superficial.
-Hay más cosas a las que estar atado que a una chica.De hecho, diría que estoy atado a casi todo menos a una mujer.
Vale, no esperaba un momento de vulnerabilidad de un chico para quien una buena primera cita seguramente incluía una visita al asiento trasero de su coche.
-¿Te importaría explicarte?-pregunté, y deje el vaso vacío en la arena.
-No, pero gracias por el interés-contestó,con la mirada perdida en el lago.
-¡Louis!-gritó alguien a lo lejos.
El chico se volvió hacia la persona que lo llamaba,un hombre de una mediana edad al que,siendo benévola,podría considerársele corpulento y,siendo honesta,sumamente obeso,y lo saludó con la mano.
-Voy,tío Paul.
-¿Ese es tu tío?-pregunté,mientras miraba al uno y al otro,incapaz de encontrar algún parecido entre ellos aparte de el género.
Louis asintió con la cabeza.
-El tío Paul.
-¿Y esos son tus primos?
Una vez más,repasé al puñado de chicos cuyas edades se comprendían entre las de niños de preescolar y estudiantes de instituto,y no encontré ningún rasgo común que pudiera emparentar unos con otros.
Louis volvió a asentir con la cabeza y se levantó de un salto.
-¿Son todos de madres distintas?-pregunté,medio en broma.
Sentí su risa hasta en las puntas de los pies.
-Puede que no vayas tan desencaminada.
Aceptando que el final estaba cerca,decidí cortar por lo sano.
-Bueno,a sido un...-Busqué la palabra más adecuada,aunque no la encontré-conocerte,Louis-dije,y vi que mi elección le hacía ladear esa sonrisita suya-,Que te vaya bien.
-Lo mismo digo...-contestó, y acto seguido frunció el entrecejo y me miró como si esperara algo.
-Marta-le eché una mano,sin saber muy bien por qué.
Había pronunciado mi nombre en millones de ocasiones y maneras distintas,pero compartirlo con él me pareció algo extrañamente íntimo.
-Marta-repitió,como si saboreara la palabra en su boca.
Me dirigió una nueva sonrisa ladeada y echó a andar hacia el grupo de chico,que estaban apunto de abandonar la playa.
-Por dios,Marta-dije para mí,y me dejé caer en la toalla-,¿en qué estabas pensando?te as librado de un buen quebradero de cabeza.
Mientras pronunciaba aquellas palabras,con toda la convicción de la que era capaz, mis ojos no conseguían apartarse de Louis,que se alejaba por la playa con paso tranquilo,haciendo girar el balón entre sus dedos.
De pronto se detuvo,se dio la vuelta y la sonrisita reapareció en cuanto vio que lo miraba.
-Bueno,Marta-gritó, y se puso el balón bajo el brazo-,¿hasta dónde quieres que llegue antes de darme tu número de teléfono?
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